River 1 0 Ciudad de Bolívar
Una verdadera penal
Ciudad de Bolívar maniató a un River sin punch, pero Quintero generó la desilusión total desde los doce pasos. Tristeza enorme.
Se lamentará mucho Ciudad de Bolívar en los próximos días. También semanas, meses, años. Ahora hay un agradecimiento en el colmado La Pedrera, pero entremezclada con la bronca y tristeza contenida. Y es que dejó pasar la chance de su vida: no se animó a atacar con severidad a un aturdido River y lo perdió en la última jugada del partido, por el implacable remate de Juan Fernando Quintero, un destacado de inicio a fin, desde el punto penal.
Le faltó pimienta a Ciudad de Bolívar y el fuego con el comenzó el partido, iniciado con esos estruendos que resonaron por varios segundos para un marco de ensueño, se fue apagando con el transcurso de los minutos. Se quedó en promesa, poniendo a River en el centro de la escena. Y para ganar este tipo de retos en algún momento hay que dar un plus ofensivo, una muestra de ambición.
Es real que tampoco River eligió una gran apuesta. Nada cambió durante el denso trámite porque ambos siguieron con la misma postura. Solo Quintero fue una lámpara intermitente de juego y difusa claridad entre tantas imprecisiones. Marca a fuego la diluida sintonía, el espíritu y la realidad: a todos le pesó la responsabilidad de un panorama grisáceo y eso no debe suceder en River.
Fueron 84 minutos de una defensa firme, rocosa, esforzada. Fue el tiempo exacto para un golpe sublime, deseado, histórico. Sin embargo, la astucia de Joaquín Freitas se topó con la torpeza de Eliás Martinez forzando una infracción inexplicable. Penal. Y JFQ agarró la pelota para patear un penal que tapó la herida después de dos tropezones. Aparte, generó la profunda desazón de Ciudad de Bolívar por tanto sacrificio sin recompensa. Una verdadera pena.
Publicado por Corresponsal (San Luis)

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